Una sesión poderosa no te da las respuestas. Te ayuda a descubrir las preguntas que ya no puedes evitar.
¿Alguna vez te has preguntado qué ocurre realmente cuando te sientas frente a un coach? ¿De qué hablamos? ¿Cuáles son los beneficios? ¿Qué puedes descubrir?
Y quizás más importante: ¿qué podría ser diferente cuando salgas de la sala?
El coaching no es sentarse frente a alguien que te dice qué hacer.
A veces entras a una sesión hablando de:
- Una decisión difícil.
- Un desafío de liderazgo.
- Una transición de carrera.
- Un conflicto.
- Un objetivo que no has logrado.
- Un comportamiento que quieres cambiar.
- La sensación de que algo simplemente ya no está funcionando.
Y entonces…
Empiezan las preguntas
- ¿Qué es lo que realmente quieres?
- ¿Qué te está deteniendo?
- ¿Qué estás tolerando?
- ¿Qué estás evitando?
- ¿Qué supuesto estás haciendo?
- ¿Qué patrón se repite?
- ¿Qué temes que pueda pasar?
- ¿Qué te está costando quedarte exactamente donde estás?
- ¿Qué parte de esta situación está dentro de tu control?
- ¿Qué elegirías si el miedo no estuviera tomando la decisión?
- ¿En quién necesitas convertirte para crear el resultado que quieres?
- ¿Qué estás pretendiendo no saber?
Y luego, el silencio
Porque a veces una pregunta poderosa no debería responderse rápido.
Te detienes. Piensas. Sientes.
Conectas puntos que no habías conectado antes.
Y puedes empezar a reconocer:
- Puntos ciegos.
- Creencias limitantes.
- Contradicciones.
- Comportamientos repetidos.
- Detonadores emocionales.
- Supuestos que nunca cuestionaste.
- Posibilidades que no podías ver desde dentro del problema.
Ahí es donde la perspectiva empieza a moverse.
¿Y ahora qué?
El coaching no debería terminar en una realización interesante. Eventualmente llega otra pregunta:
- ¿Qué vas a hacer diferente?
- ¿Qué vas a dejar de hacer?
- ¿Qué decisión necesita tomarse?
- ¿Qué conversación necesita suceder?
- ¿Cuál es tu primer paso?
- ¿Cuándo lo vas a hacer?
La consciencia traducida en acción intencional es donde puede comenzar la transformación.
Resultados posibles
Dependiendo de la persona, el objetivo y el proceso, algunos resultados incluyen:
- Mayor autoconocimiento.
- Claridad y perspectiva.
- Mejor toma de decisiones.
- Reconocimiento de puntos ciegos.
- Cambio de comportamiento.
- Mayor responsabilidad personal.
- Liderazgo más intencional.
- Acciones concretas hacia objetivos significativos.
Un coach no vive tu vida. No toma tus decisiones. Y no debería crear dependencia.
El objetivo es exactamente el contrario: fortalecer tu capacidad de observarte, cuestionarte, comprenderte, decidir, actuar y, en última instancia, liderarte.
Ahora que sabes qué es el coaching: ¿qué ya sabes que necesita cambiar en tu vida, tu carrera o tu liderazgo, y todavía no has hecho nada al respecto?
Puedes agendar una conversación para explorarlo.
